Siento mucha impotencia cuando veo injusticia. Cuando veo reunirse a los presidentes de ciertas potencias económicas mundiales, como EEUU, Inglaterra o Rusia, todo el tiempo sonrientes como si todo fuera muy bien.
Me dan ganas de salir corriendo y decirles que tienen el poder de mejorar las sociedades, y que todo podría ser mucho mejor, al menos con un poco mas de respeto por la cultura, las costumbres, las religiones, de los demás. Pero no veo la posibilidad. Sí puedo entender la tolerancia hacia otras culturas, tal vez por haber nacido en Argentina, donde hay españoles, italianos, alemanes, judíos, católicos, protestantes, ricos y pobres. Esta bien que no somos un gran ejemplo en otras cosas, pero eso de tener las puertas de nuestra casa abierta, para cualquiera que venga a trabajar la tierra, fue un hecho, y así aprendimos a vivir globalmente, pero en Argentina, dentro del mismo país. Hemos tenido conflictos limítrofes, discutidos por los gobiernos, pero los pueblos siempre lograron ponerse de acuerdo, sin importar los nuevos limites que se definan. Cuando digo pueblo, me refiero a la gente.
Estoy seguro que muchas personas del Líbano, de Palestina, de Israel, de Siria, están comunicándose y respetándose, para llegar a la paz, y a una posible convivencia. Pero está claro que desde afuera hay otros intereses. A alguien le interesa que exista la desigualdad y la ignorancia en estos pueblos, para que existan las guerras. Ignorancia del pueblo Palestino y del pueblo de Israel por no hacer un esfuerzo real para lograr la paz en forma definitiva. Uno tendrá que ceder algo que el otro ganara, pero este otro también deberá ceder algo que el otro ganara, y así se llega a un acuerdo y se equilibra la balanza. Llega la armonía, la tolerancia, la convivencia.
Pero hay mucha ignorancia o hipocresía en el mundo entero. Por ejemplo el pueblo de EEUU sigue su día a día sin reaccionar a los ataques de sus soldados en otras tierras, y disfrutan de las ganancias que su gobierno recaude, y parecería que no importa como. En este ejemplo el único que puede cambiar la historia es el propio pueblo de EEUU. Lo mismo sucede en otros casos, como por ejemplo en medio oriente; son los pueblos los que pueden cambiar el mundo, no los gobiernos, porque estos tienen otros intereses.
Un poco del pensamiento de Gandhi con respecto a la autonomía del pueblo:
“En asuntos de conciencia la ley de la mayoría no tiene lugar”
“Hace mucho tiempo que estamos acostumbrados a pensar que el poder emana únicamente de las asambleas legislativas. La verdad es que el poder viene del pueblo y que para un tiempo determinado confiamos su ejercicio a los representantes que hemos escogido. El parlamento no tiene ningún poder ni existencia siquiera independientemente del pueblo. Durante estos últimos veinte años me he esforzado en convencer al pueblo de esta verdad tan sencilla. La desobediencia civil es la llave del poder. Imaginemos a un pueblo entero negándose a conformarse con las leyes vigentes y dispuesto a soportar las consecuencias de esta insubordinación. Toda la maquinaria legislativa y ejecutiva se encontraría de repente totalmente paralizada. Es verdad que la policía y el ejército suelen recurrir a la fuerza para someter a las minorías por muy poderosas que sean, pero ninguna policía y ningún ejército pueden lograr que se doblegue la voluntad de todo un pueblo decidido a resistir hasta que se agoten sus fuerzas”
Gandhi también hablaba de no ver las ramas de la religión, si no al árbol. Y esto muestra el intento de tolerancia que buscaba entre los pueblos.
También hablo del perdón ante el arrepentimiento, un medio necesario para construir el futuro.
Un hombre hindú lo visitó buscando consejo: “Un musulmán mató a mi hijo, yo he matado a otro musulmán, pero no me siento bien”. Gandhi respondió: “Debes buscar a un niño musulmán huérfano y educarlo como si fuera tuyo, pero respetando su religión, la musulmana”.
Este texto intenta hablar del respeto, del dialogo, de la convivencia entre los pueblos, de saber que pasa con el otro, de informarnos por distintos medios, para hacerle una gambeta a la mentira.

Lucho